A Bittersweet Ending

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Aug 1, 2015 04:23
When we left Havana towards what we expected it would be a paradisiacal place, it started to rain as heavily as it only rains in this part of the world. This time we went by bus. That way we could enjoy of the landscape better. The road was so narrow that two cars could hardly go at the same time. There were little villages and isolated houses all through the trip.

When we arrived in Varadero, it was totally cloudy, but it wasn’t raining. The hotel was completely different from the previous ones. It was next to the beach and its rooms were around the main building and the swimming pool. We needed to rest after such a busy trip. However, we were so keen to see the beach that we left the luggage quickly and went to get a glimpse to it. Even though the bad weather, we could watch how the beach stretched out of our sight. Its crystal clear water and its golden sands made it a dream place.

The next day the weather had improved. It was a sunny day and we wanted to spend the whole day on the beach. However, when we were having breakfast, we noticed that it all was very different from the rest of the places we had been to. In fact, it was like any other beach place full of tourists with their families. In the evening, we decided to visit the surroundings. The only thing we could see was an endless row of hotels between the road and the beach. The charm had ended up. That way it would be easier to go back.

During this trip I have enjoyed the cities and the landscapes of Cuba, its people and their kindness and especially, the Caribbean rhythms. However and even though its beaches were unbelievable, if I wanted a good beach, in my country I would have hundreds of them.
Un final agridulce

Cuando abandonamos la Habana hacia lo que esperábamos que fuera un paradisiaco lugar, empezó a llover tan intensamente como solo llueve en esta parte del mundo. Esta vez íbamos en autobús. Así podíamos disfrutar del paisaje mejor. La carretera era tan estrecha que apenas dos coches podían ir al mismo tiempo. Había pequeños pueblos y casas aisladas a lo largo del viaje.

Cuando llegamos a Varadero, estaba totalmente nublado, pero ya no llovía. El hotel era completamente diferente de los anteriores. Estaba cerca de la playa y sus habitaciones estaban alrededor del edificio principal y la piscina. Necesitábamos descansar después de tan ajetreado viaje. Sin embargo, teníamos tantas ganas de ver el mar que dejamos el equipaje rápidamente y fuimos a echar un vistazo. A pesar del mal tiempo, pudimos ver como la playa se extendía fuera de nuestra vista. Sus aguas cristalinas y sus arenas doradas la hacían un lugar de ensueño.

Al día siguiente el tiempo había mejorado. Hacia sol y quisimos pasar todo el día en la playa. Sin embargo cuando estábamos desayunando, no dimos cuenta que todo era muy diferente del resto de lugares en los que habíamos estado. De hecho, era como cualquier otro lugar playero lleno de turistas con sus familias. Por la tarde decidimos visitar los alrededores. Lo único que pudimos ver fue una interminable fila de hoteles entre la carretera y la playa. El encanto había terminado. De esta manera sería más fácil volver.

Durante este viaje he disfrutado de las ciudades y los paisajes de Cuba, su gente y su amabilidad y especialmente de los ritmos caribeños. Sin embargo y a pesar de que sus playas caribeñas eran increíbles, si quisiera una buena playa, en mi país tendría cientos de ellas.