“In the Middle of Nowhere” (Part 2 “Discovering the Place”)

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Aug 30, 2015 17:59
I like getting up early and don´t bother anybody. So the next morning I decided to walk the streets of the village when everybody else was still sleeping. The sun was already shining and although there were some clouds, the sky was as blue as I could never have imagined. Everyplace where I looked at there were water streams coming straight from the mountains that surrounded the village. Everything was made of stone; the walls, the houses, the streets and so on. I don't know how the little villages from other countries will be, but it's really worthwhile to visit one of the Spanish little villages. You’ll see things like its old church, its square and in the middle of it, its typical font, its little graveyard and its nearby river where its inhabitants usually go for a swim in its cold water.

After a while strolling, I sat on a stone turned into a bench. Meanwhile I saw the villagers passed carrying bags with the necessary things for the day; bread, eggs, meat or vegetables. Considering that I’m a city person, it was very curious to see how every time I came across someone, they greeted me politely, although they had never met me before! Everything was so amazing that I did something that I hadn´t done since many years ago; to take photographs. Because I hadn´t thought to do it, I didn´t even carry on a camera with me. As a consequence of that, I had to take the photos with my mobile phone. It was so awesome how the light changed the appearance of the houses, the streets and everything I could see. When I started shooting photos, I could stop; everything has its own charm, its own personality, its own beauty. Everything was worthwhile to be taken a picture. I spent such a long while that I lost the sense of time. Only when my phone ran out of battery, I had to stop taking photos.
“En medio de ningún lugar” (Parte 2 “Descubriendo el lugar”)

A mí me gusta madrugar y no molestar a nadie. Así, a la mañana siguiente decidí pasear por las calles del pueblo cuando los demás aun dormían. El sol estaba ya brillando y aunque había algunas nubes, el cielo era tan azul como yo nunca hubiera podido imaginar. Cada lugar a donde mirase había arroyos procedentes directamente de las montañas que rodeaban el pueblo. Todo estaba hecho de piedra; los muros, las casas, las calles…etc.… Yo no sé como los pueblecitos de otros países serán, pero merece realmente la pena visitar uno de los pequeños pueblos de España. Veras cosas como su vieja iglesia, su plaza y en el medio de ella, su típica fuente, su pequeño cementerio y su cercano rio donde sus habitantes habitualmente van a darse un baño en sus frías aguas.

Después de un rato paseando, me senté en una piedra convertida en banco. Mientras veía como los lugareños pasaban llevando bolsas con las cosas necesarias para el día; pan, huevos, carne o verdura. Considerando que soy una persona de ciudad, fue muy curioso ver como cada vez que me cruzaba con alguien, ellos me saludaban educadamente ¡aunque nunca me hubieran visto antes! Todo era tan sorprendente que hice algo que no había hecho desde mucho tiempo atrás; hacer fotografías. Debido a que no lo había pensado hacer, ni siquiera llevaba conmigo una cámara. A consecuencia de ello tuve que tomar las fotos con mi teléfono móvil. Era tan asombroso como la luz cambia la apariencia de las casas, las calles, y todo lo que podía ver. Cuando empecé a disparar fotos, no podía parar; todo tenía su propio encanto, su propia personalidad, su propia belleza. Todo valía la pena ser fotografiado. Pase un rato tan largo que perdí el sentido del tiempo. Solo cuando mi teléfono se quedo sin batería, tuve que parar de hacer fotos.