Parte Una del Ensayo de Dante

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Mar 29, 2012 04:06
Ensayo Literario de Dante y del Patrón del Mito


Brett Morrison
FDWLD 101
28 de marzo de 2012



El viaje de Dante, en mi opinión, representa un viaje del corazón y de los deseos que todos tenemos. Aparentemente hace algún tiempo Dante sí, se encontraba en la senda correcta que conduce a la felicidad pero se desvió en alguna parte y ha andado por un oscuro bosque malvado cerca de los límites del infierno mismo. Se despierta del ensueño y está muy sorprendido al enterrarse de que no está en el lugar donde se creía estar. En sus propias palabras dice, “En medio del camino de nuestra vida me encontré por una selva oscura, porque la recta vía era perdida.”
Al entender que no está en la senda de la rectitud como suponía muestra que está en un nuevo mundo donde todo es confuso. Se encuentra con Virgilio, la persona a quien siempre ha admirado por su buena poesía y estilo único. Virgilio parece tener un mensaje para Dante, que le conviene otro camino, pero que también tendrá que bajar por el infierno si quiere escaparse de aquel lugar muy lúgubre. Descienden los dos a las puertas del infierno y los horrores que Dante ve realmente le causa pesar y le hace llorar por las almas ya perdidas. Dante describe parte del infierno en lo siguiente:

Estoy en el tercer anillo de la lluvia
eterna, maldita, fría y grave:
su ritmo y calidad no cambia nunca.
Granizo grueso, y agua negra, y nieve
que se vuelca por el aire de tinieblas:
pudre a la tierra que los recibe.

Cerbero, fiera cruel y aviesa,
con sus tres golas caninas ladra
sobre la gente aquí inmersa.
Ojos bermejos, unta y negra la barba,
amplio el vientre, y uñosa tiene la zarpa,
a los espíritus clava, destroza y desgarra.
Aullar como perros los hace la lluvia:
se cubren cambiando de uno a otro lado,
zarandeados con frecuencia los míseros profanos.

Dante está horrorizado por lo que ve, no sólo aquí sino también en el resto de su viaje en el infierno. Las almas aquí están tan desdichadas y sufren tanto que no hacen nada salvo gritar en dolor y están destinadas a vivir así durante toda la eternidad. Sufren por haber tenido amor por las cosas indebidas. En una de mis citas preferidas el presidente Uchtdorf convierte estas simples ideas en una brillante frase perfectamente cuando dijo lo siguiente, “En el núcleo de la desdicha desde los días de Adán hasta la actualidad se encuentra el amor por las cosas indebidas; y en el centro del gozo, se encuentra el amor por lo bueno.” Todos los que se encuentran en el infierno están por amar lo que no pueden tener; felicidad en pecado y gozo en no vivir según debemos.
Tras horas de bajar, finalmente llegan al fondo donde el diablo mismo reside. Suben por una senda que conduce al monte de purgatorio, lo que también presenta sus propios desafíos donde toda alma debe depurarse de la maldad. En las otras culturas que estudiamos este semestre casi todas tienen su propia forma de purificarse. Los católicos se bautizan y lo que constituye una nueva vida espiritual. Los musulmanes tienen sus 5 pilares de fe que si los viven bien hace que el discípulo entre en el cielo.
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