11 de septiembre, el día mas oscuro

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Sep 12, 2019 13:28
Hoy es el decimoctavo aniversario de los atentados terroristas contra las Torres Gemelas del Centro Mundial de Comercio en Nueva York y el Pentágono en Arlington, Virginia. Es difícil creer que ya hay personas que pueden votar y comprar cigarillos que no habían nacido ese día. Recuerdo donde estaba cuando los realizaron los ataques.
El 11 de Septiembre, 2001, tenía once años y asistió una escuela católica en Alexandria, Virginia, en los suburbios de Washington, DC, cerca del Pentágono. Porque viví en los suburbios al sur de Washington, muchas de mis compañeros de clase fue de familias militares y las familias trabajadores vinculados con la compleja defense como empleados las agencias de inteligencia, los contratistas de defensa (como mi padre) y por supuesto los trabajadores en el Pentágono mismo.
Obviamente fue un día normal hasta el medio mañana. Un estudiante fue recogido por su madre, y entonces otro, y otro, y otro. Antes de mediodia, más que un mitad de mis compañeros había salido. Más tarde, nuestra directora, una vieja con un acento escocés muy fuerte viene a nuestro salón de clase y explicó que pasó. Por supuesto, tenía solo 11 años, y no podía prestar atención para nada. Con la mitad del clase aun ausente y cada vez más estudiantes recogidos cada hora, las lecciones del día ya habían cancellado y los estudianes que todavía quedan en la clase estaba pasando el tiempo hablando entre ellos o jugando juegos de mesa. Escuché unos pocos detalles. “¿Hubo una explosion cerca del Pentágono?” “¿Terroristas?” Todavía recuerdo el imagén que entro en mi mente: un camión Ryder amarillo (como lo usado el atentado en el atentado terrorista en Oklahoma City unos pocos años antes) explotando en el estacionamiento del Pentágono. En el imágen en mi mente, el camión no estaba cerca a nadie, fueron unos pocos carros en la distancia, pero el camión explotó solo, nadié fue herido o muerto. “¿De verdad?” pienso “¿todo el mundo esta regrasando a casa temprano por un acontecimento tan menor?” “¿Que tiene que ver con Nueva York?” La directora nos dicimos no digan nada a los estudiantes mas menor que nosotros sobre esto. Los estudiates del cuarto año y menor fueron demasiados jovenes para dicir sobre los acontecimientos en escuela y debemos que dejarlo en manos de sus padres y parientes.
Mi madre nos recogió a mi hermano Julio, Casey (una estudiante con quien compartimos el viaje normalmente), y yo de escuela a la hora normal, y para entonces la escuela estaba casi totalmente desierta. Mi madre no decía nada hasta que dejó a Casey a su casa. Inmediatamente después de Casey cerró la puerta del carro, habló mi madre. Su expresión fue de pánico y temor, “¿Saben lo que pasó?” “Sí, había un explosion en el parking del Pentágono o algo así.” “No. Es muy mal. Los torres gemelas son ausente. Completamente. Desapecieron de esta planeta….” Nos dijo que todos los edificios en el centro son evacuados y tal vez todavía hubiera más aviónes secuestrados en el cielo. “Pero su padre es a salvo. Regresará esta noche.” Ella estaba en frente de la oficina de su doctor en Arlington cuando veó el humo negro del Pentágono y escuchó el radio para aviguar que estaba pasando esa mañana. Tenía dos amigas en la misma edificio en lo que trabajaba que tenía una oficina en lo que podía ver el avión choque con el Pentágono.
Como el resto del país, pasé lo resto del noche frente de la television. Nunca olvidaré las imagenes. En las semanas siguientes aprendiamos más detalles sobre los atentados. Una semana dispués nuestra maestra nos dijo que hubo una niña en nuestra escuela que perdió a su padre en el ataque contra el Pentágono.