Sadness and Happiness by Ramón Araiza (Part 1)

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Nov 21, 2017 05:54
The Sadness went into the dark and lonely streets of the city. Only its shadow was reflected on a wall when a tenuous beam of light leaked by some half-open window.

The happiness, on the other hand, jumped and took a walk by the shiniest places. Everyone believed it was a beam of light deliberately emitted by a commerce promoting their products in a parade that was being carried out at that time.

Sadness, from a moist, cold, and dark alley watched the parade’s lights and the people who were participating. The gabble and drums strongly resounded and penetrated into its ears. It put its hands on its ears and covered them, disapproving what was happening.

Happiness stopped walking when it noted something was moving at the bottom of the alley. It walked until it was close enough to Sadness. Now Sadness took its hands from its ears and put them on its eyes.

-You shine too much- Sadness said annoyed to Happiness.

-If I stop shining I’ll turn into Sadness- Happiness said keeping its usual smile.

-I don’t feel good, ¡go away! -Sadness ordered.

-Here’s the deal: Why don’t you get to know your own nature? You’re the Sadness, and loneliness, darkness, and self-pity are part of your nature. Thinking you have no place in this world and your existence has no meaning is part of your nature.

- What’s the meaning of my existence? Sadness said sorrowfully.

- You give to humans the opportunity to express their feelings: like when they cry because of the natural disasters, when they recall they aren’t everlasting and get dressed in mourning. There are a lot of examples, but, the important thing is that the person who manages to overcome you and your strength as soon as possible, that person becomes a nerves-of-steel person, equanimous. For that you’re helful.
La tristeza se internó entre las calles oscuras y solitarias de la ciudad. Sólo se reflejaba su sombra en un muro cuando un tenue haz de luz escapaba por alguna ventana entreabierta.
La alegría, por su parte, daba saltos y se paseaba por los lugares más luminosos. Todos creían que era un rayo de luz emitido deliberadamente por algún negocio que promocionaba sus artículos en un desfile que se llevaba a cabo en ese momento.
La tristeza, desde un callejón húmedo, frío y oscuro observaba las luces del desfile y a la gente que participaba: la algarabía y los tambores resonaban fuertemente y taladraban sus oídos. Se llevó las manos a las orejas y se las cubrió, desaprobando lo que sucedía.
La alegría detuvo su andar al notar que algo se movía en la profundidad del callejón. Caminó hasta llegar a la tristeza. Ahora la tristeza había quitado sus manos de las orejas y se las había llevado a los ojos.
−¡Brillas demasiado! −le dijo la tristeza a la alegría con molestia.
−Si dejo de brillar entonces me convierto en tristeza –dijo la alegría manteniendo su sonrisa habitual.
−¡No me siento bien! ¡Vete! –le ordenó la tristeza.
−Te propongo algo. ¿Por qué no conoces tu naturaleza? Eres la tristeza y tu naturaleza es la soledad, la oscuridad, la autocompasión. El pensar que no tienes un sitio en este mundo y que no tiene sentido tu existencia.
−¿Y qué sentido tiene el que yo exista? –cuestionó enojada la tristeza.
−Le das a los humanos la oportunidad de que expresen sentimientos: como cuando lloran porque hay desastres naturales en el mundo. Cuando recuerdan que no son eternos y se visten de luto. Los ejemplos son muchos, pero lo importante es que la persona que logra sobreponerse a ti, a tu fuerza, en el menor tiempo posible, se convierte en un humano con temple de acero, ecuánime. En eso ayudas.


http://www.ramonaraiza.com/p/tristeza-y-alegria.html
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